Terapia de pareja online: qué es, para quién es y cómo funciona

La mayoría de las parejas que llegan a terapia dicen lo mismo: “ojalá hubiéramos llegado antes”. Esto es lo que necesitas saber antes de decidir.

Hay parejas que llevan meses dándole vueltas a lo mismo. La misma conversación que termina igual, el mismo silencio de después, la misma sensación de que algo no está bien pero no saben exactamente qué quizás sí lo saben, y por eso da más miedo nombrarlo y verlo de frente.

En algún momento, alguien menciona la terapia de pareja. Y entonces aparece otra conversación, otro miedo: ¿y si vamos y todo empeora? ¿Y si el/la terapeuta nos dice algo que no queremos escuchar? ¿Y si descubrimos que el problema es más grande de lo que pensábamos?

Ese miedo es real. Y tiene sentido. Pero también vale la pena mirarlo de cerca, porque casi siempre dice algo distinto de lo que creemos.

Por qué llegan las parejas a terapia - de verdad

Existe la idea de que la terapia de pareja es para relaciones en crisis, para parejas al borde de la ruptura que intentan un último recurso. A veces es así, pero no siempre.

En mi consulta, las parejas llegan por razones muy distintas. Algunas porque algo específico dejó de funcionar: el sexo -la frecuencia, la calidad, la conexión-, la comunicación que se volvió cada vez más difícil, una infidelidad que necesitan procesar, el peso de la maternidad o la paternidad sobre la relación. Otras llegan porque uno de los dos puso un ultimátum; no como amenaza vacía, sino como señal de que algo lleva demasiado tiempo sin atenderse.

Hay parejas que llegan porque intentaron resolverlo solos durante mucho tiempo y en algún punto reconocieron que necesitaban acompañamiento. Y hay parejas que llegan cuando la relación todavía va bien, pero quieren entender mejor algunos patrones y mejorar algo antes de que se vuelva un problema serio.

Todas las razones son válidas. No hay un umbral mínimo de sufrimiento para merecer apoyo o acompañamiento terapéutico.

El miedo que nadie dice en voz alta

En mi experiencia, muchas veces, lo que más frena a las parejas no es la logística ni el costo. Es el miedo a lo que puede salir en el proceso terapéutico.

Miedo a no poder, miedo a que el problema sea demasiado grande para resolverse. Miedo a que la relación se termine; como si nombrar las cosas en voz alta frente a un tercero las volviera más reales, más irrevocables. Miedo a descubrir algo de la otra persona que cambie la forma en que la ven. O miedo a descubrir algo de sí mismxs que prefieren no ver.

Son miedos super razonables y entendibles. Y también te digo algo que tal vez no esperabas leer aquí: la terapia de pareja no siempre termina en que la pareja se queda junta.

La terapia de pareja sirve para explorar, para acompañar, para reconocer lo que está pasando y reconectar con lo que importa. Y a veces sirve para cerrar, sí, para terminar una relación de una manera más presente, más honesta, vulnerable, con menos daño y más cuidado para las dos personas. Eso también es un resultado válido. No es un fracaso.

El objetivo no es salvar la relación a cualquier costo. Es que cada persona -y la relación- salga del proceso con más claridad de la que entró.

Dicho esto: en la mayoría de los casos, las parejas que llegan con disposición a trabajar encuentran más de lo que esperaban. No soluciones mágicas, pero sí un lugar donde las conversaciones difíciles finalmente pueden ocurrir. Un espacio seguro dónde ser ellxs mismxs y vincularse desde la honestidad, la vulnerabilidad y el respeto.

Qué pasa realmente en una sesión y por qué el online funciona

Una sesión de terapia de pareja no es un juicio. No hay un árbitro que decide quién tiene razón y quién está equivocadx. Es un espacio donde dos personas pueden hablar de lo que no han podido hablar solas, con alguien que no está de ningún lado.

En la primera sesión suelo escuchar a cada quien -qué los trajo, qué esperan, qué les preocupa-. A partir de ahí, el trabajo se va construyendo según lo que la pareja necesita. No hay un protocolo fijo porque no hay dos relaciones iguales.

Sobre el formato online: sí funciona. No es una versión reducida de la terapia presencial, es un formato diferente, con sus propias ventajas.

Para empezar, elimina la logística: no hay que lidiar con el tráfico, llegar al consultorio con anticipación y esperar su turno. El tiempo que tienen juntos es efectivo. Además, pueden conectarse desde el mismo lugar o cada quien desde donde esté, algo que para parejas en ciudades distintas o con agendas muy apretadas, hace la diferencia entre poder ir a terapia o no poder ir.

Y también, el hecho de estar detrás de una pantalla, para muchas personas las hace sentir seguras. Muchas parejas me dicen que hablar desde su propio espacio les da algo que el consultorio no siempre da: familiaridad, menos exposición, más soltura para decir lo que realmente piensan.

¿Es para ustedes? ¿Es para ti?

No tengo una lista de criterios para responder eso. Lo que sí puedo decirte es esto: si estás(n) leyendo este artículo, probablemente ya sabes(n) algo.

Sientes(n) que hay algo que no está fluyendo como te/les gustaría. Que las conversaciones solas no están alcanzando. Que algo merece más atención de la que le estás(n) dando.

No tienen que estar en crisis para buscar apoyo. No tienen que haber agotado todas las opciones. No tienen que estar seguros de querer quedarse juntos para entrarle a un proceso terapéutico.

Sólo tienen que estar dispuestxs a mirar.

Una relación no necesita estar rota y/o en crisis para merecer atención. Necesita ser vista y escuchada para encontrar nuevos caminos y posibilidades.

Si quieren dar el primer paso

Trabajo con parejas de manera online, en español, para México, LATAM y personas hispanohablantes en cualquier parte del mundo. Si tienen preguntas sobre cómo funciona pueden escribir al WhatsApp o mandarme un correo.

📩 Escríbeme por WhatsApp  o al correo hola@sexologadibari.com

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